¿Alguna vez me he quedado dormido tanto tiempo que parece que el mundo se acabó? Esa es justo la sensación que me dio Kentum, el último juego de Tlön Industries. Mientras jugaba, me pregunté todo el tiempo si realmente vale la pena despertarse para jugarlo o si es mejor quedarse durmiendo unos minutos más.
En Kentum sigo la historia de Kent, un trabajador que vive como esclavo asalariado. Él se despierta cada varios siglos de un sueño criogénico solo para pulsar un botón en su nave. Kent se cansa de esa rutina y decide saltarse miles de años manipulando el software de la nave. La idea sale muy mal. En lugar de ahorrar tiempo, la nave se estrella en el año 10.000. Desde ese momento, tengo que ayudar a Kent a sobrevivir en un mundo totalmente desconocido y, con la ayuda de una máquina misteriosa, intentar reconstruir a la raza humana.
En cuanto a la historia, Kentum cumple con lo justo. A mí me funcionó, y algunas conversaciones entre Kent y su robot acompañante son bastante divertidas. También me gustó que el juego explique por qué Kent tiene que hacer todo lo que hace; al final del día, sigue estando en horario laboral. No es una historia digna de una novela, pero sí es lo bastante entretenida como para que quiera seguir jugando y descubrir qué pasa después.
El objetivo principal del juego es sencillo: reunir materiales, construir una base y sobrevivir en un mundo muy hostil. Mientras juego, siento que Kentum mezcla un metroidvania de desplazamiento lateral con supervivencia, donde voy desbloqueando habilidades poco a poco para superar distintos obstáculos. Hay varios biomas, muchas criaturas diferentes y empiezo solo con un palo. Por suerte, tengo una cápsula de clonación, así que morir no es el fin del mundo. Aun así, muero muchas veces, ya sea porque me comen o porque no consigo suficiente comida.

La exploración está bien, aunque al principio caminar de un lado a otro se me hizo un poco pesado. Por suerte, con el tiempo desbloqueo teletransportadores que ayudan bastante a reducir ese problema. Los materiales que necesito recoger también cambian según la estación del año, lo cual es un detalle interesante, aunque a veces puede resultar algo molesto. Para conseguirlos, simplemente los golpeo con mi palo y los guardo en la mochila. No es nada complicado. En realidad, lo más importante del juego no es recolectar, sino convertir mi base en una casa totalmente automatizada.
Con el tiempo puedo construir zonas de cultivo, donde planto plantas y, por alguna razón, también rocas. Podría recoger todo yo mismo y llevarlo a las distintas máquinas que lo transforman en otros materiales, pero no es necesario. En su lugar, puedo crear brazos robóticos, cintas transportadoras y otras herramientas para que todo funcione de forma automática. Al principio parece algo complejo, pero en realidad es bastante sencillo, y da mucha satisfacción ver que todo funciona bien sin que tenga que hacer nada.

Lo que más me decepciona es que, aunque la automatización está muy bien hecha, cuando todo empieza a funcionar solo, el juego pierde un poco de interés. Como ya comenté, los materiales que necesito siguen obligándome a salir a buscarlos, y caminar durante mucho tiempo deja de ser divertido. El combate es muy simple y casi nunca representa un reto, así que al final se vuelve más cansado que emocionante. Además, para desbloquear nuevas recetas tengo que escanear objetos y criaturas, y el escáner me obliga a quedarme cerca mientras mantengo pulsado un botón. En PC esto resulta molesto, sobre todo cuando intentan atacarme, y para colmo no puedo escanearlos cuando ya están muertos.
En el apartado gráfico, Kentum tiene un estilo tipo dibujo animado. Los personajes se ven en 2D, mientras que el mundo tiene más profundidad y se siente casi en 3D. Algo que sí me gustó mucho es que Kent cambia con las estaciones, según cuánto tiempo lleve activo su clon. Es un detalle visual que no era necesario, pero que suma mucho. También me gusta el diseño de los animales y los materiales, aunque a veces el juego es demasiado oscuro, incluso en zonas donde en teoría no debería necesitar una antorcha.
Entonces, ¿recomiendo Kentum si busco algo parecido a Terraria? Tiene muchas cosas bien hechas, y su mundo es interesante, igual que varias partes de la jugabilidad. El problema es que tarda bastante en arrancar y, cuando por fin lo hace, empieza a perder fuerza. Aun así, los diálogos y la escritura son sólidas e incluso divertidas en algunos momentos. La duda es si eso es suficiente como para motivarme a pasar horas buscando un trozo de roca que solo aparece fuera de temporada.