Cuando veo un juego con mundo abierto, crafteo, supervivencia y además en acceso anticipado, me saltan todas las alarmas. Para mí esos cuatro elementos juntos suelen ser una señal de peligro en Steam. Nunca sabes realmente qué te vas a encontrar, y muchas veces acabas decepcionado. Por eso, aunque Enshrouded prometía mucha exploración y tenía buena pinta, preferí mantenerme al margen durante bastante tiempo. Ya me he llevado demasiados chascos con juegos de este estilo.
Pero la semana pasada, casi por impulso, decidí darle una oportunidad de una vez. Lo compré sin pensarlo demasiado y me lancé a probarlo. Y la verdad… tengo que admitir que me equivoqué bastante con mis dudas iniciales.
Así que sí, creo que le debo una pequeña disculpa a Enshrouded.
Hola a todos, soy Ash, y hoy quiero contaros qué es exactamente Enshrouded, por qué al final consiguió convencerme y también qué cosas creo que todavía necesita mejorar. 🎮
Un mundo que invita a perderse
Explorar es algo que aparece en casi todos los videojuegos de una forma u otra. Siempre hay algún mapa que recorrer o algún lugar nuevo que descubrir. Pero una cosa es incluir exploración, y otra muy distinta construir todo el juego alrededor de ella. Eso es mucho más complicado, porque si el mundo no es realmente interesante, el jugador se cansa rápido.
En mi experiencia, eso es justo lo que muchos juegos de supervivencia no consiguen: mapas enormes, sí, pero vacíos o repetitivos. Por eso me sorprendió bastante lo que encontré en Enshrouded.
Aquí el mundo parece pensado para despertar tu curiosidad constantemente. Mientras avanzas te vas cruzando con antiguas fortalezas derruidas, bosques enormes, aldeas abandonadas y zonas cubiertas por una niebla extraña y peligrosa que ha arrasado con todo a su paso. Cada vez que levantas la vista en el horizonte ves algo que te hace pensar que quizá merece la pena desviarse del camino.
Y eso me pasó todo el tiempo. Aunque mi idea era seguir las misiones principales y avanzar en la historia, a menudo acababa cambiando de dirección porque algo en la distancia me llamaba la atención. Un edificio extraño, una torre en lo alto de una colina o unas ruinas medio ocultas entre árboles. Cuando me daba cuenta, ya estaba investigando otro lugar completamente distinto.
Lo mejor es que esos sitios no son simples decorados. Muchos esconden combates, objetos útiles y pequeños secretos que te obligan a explorar con calma. Algunos los puedes recorrer relativamente rápido, pero otros son más grandes y te pueden tener un buen rato investigando cada rincón.
Esa es, para mí, una de las mayores virtudes de Enshrouded: explorar nunca se siente como una pérdida de tiempo. Siempre hay algo nuevo que descubrir, y eso hace que el viaje por su mundo resulte mucho más interesante de lo que esperaba. 🧭🎮

Siempre hay otra forma de llegar
Algo que también me gustó mucho es que no hay una única forma de entrar o explorar un lugar. Cada zona te deja decidir cómo quieres afrontarla.
Puedes ir de frente, entrar por la puerta principal como si el sitio fuera tuyo… y descubrir rápidamente que dentro hay un montón de enemigos esperando para darte la bienvenida. También puedes tomártelo con más calma, rodear la zona y buscar entradas secundarias, pasadizos o rutas ocultas.
Y luego está mi forma favorita: intentar llegar por donde nadie pensaría hacerlo.
Muchas veces acababa trepando montañas, saltando entre rocas o escalando murallas desde sitios rarísimos para entrar en fortalezas desde arriba o por la parte trasera. A veces el movimiento es un poco tosco, no voy a mentir, pero aun así recorrer el terreno haciendo parkour por todas partes es sorprendentemente divertido.
Además, el entorno no siempre es completamente rígido. Algunas explosiones, o simplemente usar las herramientas adecuadas, pueden modificar el terreno. Así que si de verdad te empeñas, casi siempre encuentras la manera de llegar a donde quieres… siempre que no esté cubierto por esa extraña sustancia llena de hongos que básicamente funciona como lava tóxica. Sí, eso existe en el juego.
Todo esto funciona porque el mundo parece estar diseñado pensando en jugadores como yo, que siempre intentan subir más alto de lo que deberían. Muchas estructuras están medio derruidas y permiten escalar por ellas, los edificios tienen huecos o tejados rotos por los que colarte, y algunas ciudades son lo bastante densas como para explorarlas desde las alturas sin tener que pasar por las zonas del suelo llenas de enemigos.
Esa libertad para moverte y buscar rutas alternativas me recordó mucho a juegos como The Elder Scrolls, Gothic o Risen, donde el mundo también te deja experimentar y encontrar tus propios caminos.
Y sinceramente, para un juego que todavía está en acceso anticipado, conseguir algo así ya tiene bastante mérito. 🎮

Momentos realmente bonitos
Otra cosa que no esperaba es lo bonito que puede llegar a verse el juego en muchos momentos. Y no me refiero tanto a la calidad técnica pura, porque siendo sinceros hay texturas que se ven un poco anticuadas. Pero aun así, el juego consigue crear paisajes que impresionan.
Por ejemplo, cuando subes a lo alto de una torre enorme y miras alrededor, ves montañas cubiertas por niebla, bosques interminables y ruinas repartidas por todo el horizonte. En esos momentos es fácil pararte un segundo y simplemente contemplar el paisaje.
Pero curiosamente, mis momentos favoritos no son esos grandes panoramas.
Los que más me gustan ocurren cuando estoy caminando por los bosques, sobre todo a primera hora de la mañana o al atardecer. La luz entra entre los árboles en un ángulo perfecto y todo se llena de un brillo cálido y suave que hace que el lugar parezca casi mágico.
Es algo bastante sencillo, realmente. No es un espectáculo enorme ni una escena preparada. Pero ese tipo de pequeños detalles hacen que recorrer el mundo del juego se sienta especial, y a mí personalmente me sacan más de una sonrisa mientras exploro. 🌲✨🎮

Adentrarse en la Bruma
La experiencia cambia bastante cuando decides entrar en una zona dominada por la Bruma. El momento en el que atraviesas esa nube espesa llena de esporas siempre me resulta inquietante. Pasas de estar en un paisaje luminoso y tranquilo a un entorno oscuro, pesado y bastante hostil en cuestión de segundos. El contraste es tan grande que da la sensación de que ese lugar no quiere que estés ahí.
Y en cierto modo es verdad, porque dentro de la Bruma no puedes quedarte indefinidamente. Si pasas demasiado tiempo en ella, tu personaje empieza a sufrir los efectos y acaba muriendo simplemente por la exposición.
Aun así, el juego te empuja a entrar. Y es que, aunque la Bruma es responsable de muchos de los problemas del mundo, también es donde se esconden algunos de los lugares más interesantes y recompensas más valiosas.
Pero no solo hablo de objetos. El juego tiene una idea bastante curiosa: dentro de estas zonas aparecen unas estructuras especiales —unas raíces enormes y extrañas— que al destruirlas te dan puntos de habilidad.
Eso significa que, además de subir de nivel luchando y completando misiones como en cualquier RPG, también puedes hacerte más fuerte explorando las zonas más peligrosas del mapa. Y claro, esas raíces funcionan como un cebo perfecto para empujarte a meterte en lugares que probablemente evitarías.
Lo divertido es que, una vez estás allí, empiezas a ver otras cosas que también te llaman la atención: una ruina que parece importante, un cofre escondido, un edificio medio enterrado… y cuando quieres darte cuenta llevas horas explorando sin parar. Lo digo por experiencia propia.
Todo esto se conecta con un sistema de progresión bastante completo. Puedes orientar tu personaje hacia el combate cuerpo a cuerpo, apostar por un estilo sigiloso, centrarte en la magia o incluso mezclar varias cosas. Todo depende de cómo uses los puntos en su árbol de talentos, que tiene bastantes opciones interesantes.
Si a eso le sumas la cantidad de armas, armaduras y objetos que puedes encontrar o fabricar, al final tienes bastantes motivos para probar estilos de juego distintos y experimentar con nuevas combinaciones.
No llega al nivel de complejidad de juegos como Diablo IV o la saga Diablo, pero tampoco lo necesita. Tiene justo la profundidad suficiente para que explorar el mundo siga resultando divertido y recompensante durante muchas horas. 🎮

Combate… y un poco de “jank”
Como puedes imaginar, no puedes simplemente llegar a una de esas raíces de la Bruma y destruirla sin más. Antes tendrás que abrirte paso entre un buen puñado de enemigos, y algunos de ellos pegan bastante fuerte. No están ahí solo para decorar el mapa: si entras sin pensar demasiado lo más probable es que te manden de vuelta al punto de respawn.
En realidad, casi cualquier enemigo en Enshrouded puede ponerte en problemas si no tienes cuidado. Pero la cosa funciona en los dos sentidos: igual que ellos pueden acabar contigo rápido, tú también puedes derrotarlos con bastante rapidez si juegas bien tus cartas.
Por eso, aunque el juego no intenta ser un Souls-like, sí que te pide un enfoque parecido en combate. Conviene observar a los enemigos, esperar a que ataquen y aprovechar ese momento para contraatacar. Si te enfrentas a varios a la vez, lo mejor suele ser juntarlos un poco y usar explosivos o magia para hacer daño a todos.
También tienes varias herramientas para salir de situaciones complicadas:
- esquivar ataques,
- hacer parries para contraatacar,
- o simplemente huir usando tu movilidad cuando las cosas se ponen feas.
El sistema es bastante sencillo, pero como tanto tú como los enemigos podéis caer relativamente rápido, incluso los combates más básicos mantienen cierta tensión. Y eso, personalmente, me gusta.
Ahora bien, también tengo que decir que el combate todavía necesita algunos ajustes. Muchas peleas tienen una sensación un poco torpe, ese tipo de “jank” que normalmente no molesta demasiado… hasta que de repente sí molesta.
Un ejemplo claro: cuando atacas, tu personaje se queda atrapado en la animación durante un momento. No puedes cancelar el movimiento ni esquivar inmediatamente, y ese pequeño retraso a veces hace que recibas golpes que veías venir con bastante antelación.
Son detalles con los que puedes aprender a convivir, pero que nunca terminan de sentirse del todo bien. Así que, aunque me gusta la dirección que está tomando el sistema de combate, todavía necesita un poco más de trabajo para pulirse del todo. 🎮

Hogar, dulce hogar
¿Y dónde se supone que mejoras tu equipo y te preparas para seguir explorando? Pues en tu propia base, claro. Y lo curioso es que el sistema de construcción del juego es bastante más completo de lo que esperaba.
De hecho, funciona tan bien que muchas de las construcciones que encuentras por el mundo parecen hechas con las mismas herramientas que usa el jugador. Eso probablemente explica por qué muchos edificios se sienten tan naturales, como si realmente hubieran sido habitados en algún momento.
En mi caso, tengo que admitir que no soy especialmente fan de pasar horas construyendo casas perfectas. Así que no me volví loco levantando castillos ni nada parecido. Pero el amigo con el que jugué sí que se lo pasó en grande creando todo tipo de estructuras… algunas bastante cuestionables desde el punto de vista arquitectónico.
Yo me limité más bien a añadir pequeños detalles: colocar decoraciones, organizar las estaciones de crafteo, poner algunos muebles… incluso llegamos a colocar un váter en el tejado de la casa. Cosas normales que pasan cuando construyes una base con amigos.
¿Era la casa más bonita del mundo? Difícil decirlo, sobre todo teniendo en cuenta que a veces estaba medio en llamas. Pero aun así, tenía ese toque que hace que el lugar realmente se sienta como tu hogar dentro del juego.
Y la verdad es que Enshrouded brilla especialmente cuando lo juegas con amigos. Explorar el mundo se vuelve mucho más divertido cuando hay alguien a tu lado señalando cosas en el horizonte o metiéndote en problemas constantemente.
Además, como gran parte del progreso está ligado al propio mundo y no tanto a cada personaje individual, la sensación es la de estar viviendo una aventura compartida.
Eso sí, jugar en solitario también funciona perfectamente. Simplemente cambia un poco la forma de afrontar las cosas, porque ya no tienes a nadie cubriéndote desde lejos… ni tampoco a nadie que te robe el botín antes de que puedas cogerlo. 🎮
